El desierto que se forma en mí (2020)
I
Fuera del destino
No deberían
tener nombre los días,
cualquier movimiento
que haga no lleva
a ningún lugar,
los sentimientos
mueren antes
que mi cuerpo
los exprese.
Sobre la calle
cae el capullo
de una dalia
y un cascarudo
se mete dentro.
Tal vez los refugios
destruyan la tristeza.
Sospecha
Cuando cortan tu ombligo
empieza la soledad y el amor,
desconozco hasta qué punto
nacer es voluntad
de dos amantes
porque los árboles
no tienen madre
ni las rocas padre
y los pájaros cantan
sin haber aprendido.
Entre la materia
La sangre es tu mar
y la cabeza del pez, tu cerebro.
Nadamos en los sueños
todas las noches
como magos sin memoria.
Antes de que existieran los objetos
rozamos dos piedras
y apareció el fuego
porque sabíamos
que soñaban con el sol.
Solipsista
Embellezco el destierro.
Evito la locura.
No veo espejismos,
estoy dentro de ellos,
recuerdo los objetos
y las voces de los que murieron
como un amuleto contra la orfandad
y funciona cuando siento en la boca de cualquiera
las palabras que escuché en los sueños.
Tengo destellos imaginarios
de besos en una estación de tren,
de caminar por una isla
en donde solo llueve,
de escarabajos que se meten
en un pozo y muestran
lo imposible del abandono.
Ir y volver de estos paraísos
se parece a un rayo
que cae en mi corazón.
Sin sospecha
Yo miro por la abertura oblicua de mi piel la tuya.
Reyna María Rodríguez
Cada cosa
tiene una sombra,
si hay un lado oscuro
también existe
su parte incendiaria.
Quiero detenerme
en esta idea
que abre un puente
entre las zonas prohibidas.
Me pongo a pintar
y de pronto
aparecen paisajes
con diferentes detalles:
alguna nube o un lago,
y el fuego interno,
la voluntad secreta,
emergen
de mi silencio interior
como la música
de los grillos.
Percepción
Enamorado
de lo que perece
desaparezco en los días
inventados en la antigua Roma.
El pasto sigue siendo verde,
no cambia de color
porque un planeta negro
destruiría las rutas
y los mapas,
revelaría que la vida
se mueve debajo
de una pintura.
II
El escriba
Que venga la lluvia
y sus mensajes,
los espero con un cuaderno en blanco.
Cualquier palabra que anote
abrirá un laberinto,
un poema sobre el jardín.
En este día de tempestades,
recostado sobre la cama,
están naciendo.
Por la amargura de lo
dado
Junto mis heridas
como se apila
el heno del campo
para encender lumbre.
Machaco en el mortero
el trozo de corazón
que se hizo amapola,
filtro su veneno
de la sangre
como un chamán azteca.
En la casa
Las paredes miran
lo que soy,
reciben mi sombra
tan muda y ciega como ellas,
una peste negra
de la que no pueden escapar.
Cada manifestación
debe escucharse,
no para estar próximos
a la verdad
sino para elegirla
como una mentira blanca
que cubra
nuestras partes débiles.
Cuánto reconforta
que los pájaros
se anticipen a la lluvia,
me aferro a ellos,
forjaron una fe
en el mismo patio
donde yo la perdí.
Sobre el pasado
Guardo algunos juguetes
como prueba de que fui niño.
No sé si regreso a la infancia
por el olimpo que encierra
o porque soy un hombre
que se parece
a un jengibre arrancado
y recuerda el pozo
donde estuvo,
una raíz que no olvida
la oscuridad.
Una pava con agua
sobre el escritorio
Cae el primer rocío
del invierno,
el corazón se mueve,
el cerebro está quieto.
Sorbo yerba mate amarga
y medito sobre los buitres
que rodean el cadáver
de otro buitre.
Podría ser que olvide
los defectos que tengo
y termine caníbal
de mí mismo.
Es imposible mostrar
la tristeza en estado puro,
la ilusión es necesaria
para avanzar,
ser una mosca
que besa lo que pisa
fundiendo su religión.
Un sueño
Mi cabeza es un avión,
vuelo de noche
en silencio,
toco las nubes
con la mano,
la gente abajo
apaga las luces.
Mi corazón late
como el de un pájaro,
voy hacia
donde duerme
el viento.
En el cielo se piensa
con los sentimientos
del cielo,
borrando nuestra parte animal
o pronunciándola
Fusiona el animal con
la máquina
Los prados y bosques
pasan por la ventana,
la locomotora mueve la mente
a la velocidad inversa de la vida
y puedo ver si alguien
me quitó el alma
y no lo advertí
o si recé más de una vez
y ahora soy mendigo.
Se abre la arqueología
de las emociones,
la búsqueda del equilibrio,
como un gato que se acuesta
sobre el pecho del dueño
para sincronizar
su corazón con el de él.
Desde las ruinas
internas
Miro el diente de león,
custodia una roca
al pie de la enredadera
que se adueña de la casa.
¿Es lo mágico del pasado
o es sólo la mirada del niño
lo que mi recuerdo
intenta recuperar?
Un impulso parecido
a retener el pétalo
que cae
sobre una ciénaga
y la perfuma.
Un lugar indefinido
El sueño y la tierra
trabajan juntos,
escucho cuando la nieve
cae en otro sitio
y veo como los pinos
rodean montañas blancas.
Una puerta se abre
en mi cuerpo
y siento el perfume
del quebracho en la brisa,
hojas que flotan en el estanque
bajo el atardecer naranja
y un rayo enciende el arcoíris
después de la lluvia.
Creo que rompí el paraíso
y lo atravieso de lado a lado.














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