Contemplaciones (2017)
Montaña
rusa
La silla llegó lenta a la cima
y luego caí por el riel,
los remaches rechinaron
cuando cerré los ojos.
Sentí que las hienas
me arrancaban la oreja izquierda
y los lobos la derecha.
Interrumpiendo el silencio
me envolvieron con sus risas y aullidos
para luego abandonarme.
La vuelta terminó
al frenar la silla contra el tope,
pero aquellos animales de la orfandad
siguieron latentes
como un arquetipo
de mi soledad.
Viento
de la calle
La vida reúne tragedias
de diferentes intensidades.
Muchos dicen que fueron felices,
muestran fotografías de sus hijos,
la casa que construyeron,
los diplomas
y los recuerdos de viajes.
No hablan de la nieve negra
que se desprende del casquete
de la muerte.
El tiempo nos susurra
una enfermedad
y nos vemos como los zorros
que se despiden del invierno
con su último aliento.
Desde
el balcón
Los pájaros se pelean
por el pan que arrojé a la calle.
No sé por qué estoy aquí,
abro los ojos
con la incertidumbre
de no tener palabras
que me definan.
Como los bonsái,
los idiomas fueron paridos
pero no crecieron.
Ahora dos perros
rompen la basura
y almuerzan.
Tal vez la función del amor
sea contemplar.
Pueblo
El ártico hace que los animales
se tornen como él.
Esta ciudad vacía, o llena de fantasmas,
que atravieso en silencio mientras
la lluvia decide donde coloca un lago
y los hurones el hueco
para sostener su vigilia.
A lo lejos reconozco nuestra bandera,
en aquel barco encallado
sobre Bahía Bonita
que vi en la adolescencia.
Escuela
Nro 29 Mariano Moreno
La preceptora irrumpió
para anunciar el suicidio
de un compañero:
No
sabemos si se clavó
una
navaja en el cuello
o si se
ahorcó con una sábana.
Su falta de pedagogía pudo generarle
a cualquier alumno un trauma
pero la militancia se despierta
cuando lo injusto acontece.
Comencé a preocuparme
por las orugas que mueren en el vuelo,
las alas que dejan antes de desaparecer.
Entendí que hay que compartir el dolor
y menguar su peso.
Cuando
los días escapan de la prisión carne
Me desperté
y vi que un pequeño ángel
salía de tu cuerpo.
De vez en cuando mi hermana
abre su billetera
y muestra una cinta adhesiva
con tu bigote.
Heidegger dijo que los animales
no mueren, apenas cesan.
Aquella mirada sigue viva:
la cara de barcino busca mi cara
pidiendo ser alzado
para observarme de cerca,
convidando el silencio sabio de los gatos
que concentran en un gesto
todas las emociones.
Quizá deba volverme budista
y creer que fuiste otro paisaje
de la ilusión.
La
quema del Samsara
Hermana que eras esclavo,
madre que has sido mi hijo,
padre que fuiste una esposa,
caímos juntos por el vórtice,
con nuevos nombres estamos ahora.
Al menos una vez
le pido al fuego sin edad
que detenga la rueda.
Vi aquella tarde en la laguna
mis noventa rostros.
Replegados
por la ilusión
El sol nos hace creer
que el día existe.
No es tuyo el rostro
y es falso el espejo.
Los profetas dijeron
que somos nuestro fin.
No sirvió de nada,
el amor pierde.
Después de un terremoto
la paz es una droga,
la familia se va disolviendo
en seres trágicos.
Dios hace que lo adoremos,
invisible.
Somos vagabundos,
ciegos y sin ruta.
El sol se volvió gris
La lluvia cae fuerte
y tapa mi voz.
Me pesa la amargura
de estar expuesto
bajo la tormenta.
Soy como un animal
cuyo corazón
es más liviano que los días.
El viento también acaricia
a los que se esconden.
U-530
El mar escupe
botellas y ostras sin perlas,
y todo lo que no quiere
conservar.
Yo no existía
por aquellos años
pero cuenta la historia
que un día
él también fue devuelto.
Abrieron la escotilla
del submarino
y apareció
entre los militares
frente a la mirada
de la prefectura argentina.
Se abrió paso
bajando a un bote
con su escolta
sin poder verse su rostro,
cual sombra que añora
correr a la noche.
Años después, en su cabaña
frente a la ventana
miró al perro saltar en la nieve
hasta extraviarle el rastro.
Escuchó un ruido,
con ayuda del bastón
se acercó a la puerta para abrirla.
Destripado a sus pies,
los ojos del conejo
observaron los suyos.
*U-530, submarino Nazi que desembarcó en Mar
del Plata.
Hoy
Cascotes blancos
granizan sobre el tejado
una guerra sin muertos.
La paloma pierde el mensaje
y una mujer llora.
Olor a pasto,
aroma eterno a puerta infantil.
Cada ser que late
es música de la muerte.
Dios
Abro la boca,
llueve sabor a ángel.
Un gorrión choca
contra mi ventana,
cabeza de cielo.
Es un poema
el aire perdido
que se hace tornado.
Bajo el
ojo
Los poemas se escapan,
son una cascada.
Palabras como piedras pequeñas,
arena, esqueletos del mar.
¿El silencio es
la esencia de la escritura?
Soy como un náufrago
ayudado por sirenas.
Primero el beso,
después el puñal.
Propiedad
piedra
Un rayo fisura la roca
y su espíritu huye entre el polvo
en busca de un cuerpo más duro:
el recuerdo.
Vuelto erizo, me duermo.
Lastimo con mis espinas
la piel de la tierra.
El dolor y el placer
se besan en lo oscuro.
Las extrañas
Junto a mi mesa hay dos mujeres,
una es autista y la observo de a ratos,
ella solo se mira a sí misma,
ni siquiera la distrae
su acompañante que habla
por el teléfono.
Le sirven un café con leche,
toma pequeños sorbos.
Los presos se sienten libres cuando leen
y esperan a la luna para escapar.
¿Cómo será la vida de ella
y cuáles son sus escapes?
Me acomodo en la silla
y me concentro en mi cuaderno,
tengo que terminar un diseño,
pero cuando apoyo
el lápiz en la hoja,
escucho que se levantan,
pagan y se van del brazo.
Solo una de las dos
es como el huevo de Fabergé,
por su forma y fragilidad.
* Fabergé, fue un diseñador de joyas ruso.
Muere
el miedo
Con cuidado
sube las vigas de hierro
que sostienen la torre,
sin protección
llega a la cima,
como un pájaro.
La hoja se cree selva
hasta que viene la oruga.
Tiene costo ser dios
sin merecerlo.
Detrás de la ventana miro
Nuestro país está cerrado; sólo
montañas
que cubren día y noche el bajo
cielo.
Giorgos Seferis
Un anciano guarda
su auto alemán
y vigila que ningún perro
defeque en su árbol.
Saca una escoba
y barre las hojas
antes de ocultarse
detrás de las rejas.
Alguien toca el timbre
pidiendo una ayuda.
Espía detrás de la cortina
y se aparta.
Se parece a un pirata
que antes de repartir su oro
prefiere pudrirse con él,
o el busto de un sofista
que hace de su conveniencia
la única verdad.
Si la manzana fue deliciosa
hay que plantar
sus semillas.
Encapuchado
Corre por las escaleras
hacia la terraza
y se tira.
Cae en el agua
junto a un bote.
Festeja.
Aunque el circo
no exista
el payaso vivirá
para los espejos.
Hogar de espigón
A la casa de la costa
le arden los ojos
al mirar a los burgueses
derramar su juventud,
cuando el amor es fácil
el corazón no habla.
Más lejos, cruzando la avenida,
bajo las escaleras de la playa
y siento los rostros desaparecer,
brillan cuando los recuerdo.
La ausencia completa:
el rostro de la familia.
Sierra de los Padres
El coche fúnebre iba lento,
cargaba la muerte
de un desapercibido
que en vida se comunicó
pobremente.
El auto se detuvo de golpe,
un hombre extraño
se acercó a mi padre
y susurró que tenía
un lugar especial
para nosotros.
Bajamos el cajón al pozo
con ayuda de unos desconocidos
a los que nunca volvimos a ver.
Tomé un puñado de tierra
y lo arrojé sobre la tapa
mientras mis tíos lloraban
a mi abuelo.
En los criaderos de Sierra de los Padres
el pavo real pierde sus plumas
mientras termina la liturgia
y de golpe comprendemos
su propósito.
¿La muerte es como nacer
bajo la tierra?
Así me siento
cuando el viento abre las ventanas
y tira un retrato a mis pies.
Montaña
y bosque
Hay hombres que son fragmentos,
inhalaron los vientos del mundo
y exhalaron en un solo lugar.
A la sombra de este cerezo
corazones enrarecidos se incendian
antes de ser arrancados.
El gusto a beso debe ser a río,
montaña y bosque.
La madera se corta
formando la mesa
que aguarda tu lágrima.
El príncipe sorbe
el pecho de su madre
comiéndose un reino.
En la calle Independencia
Un hombre me pidió pan,
le di un billete y se fue,
más tarde recordé a Diógenes,
acusado de inmoral
por masturbarse en el ágora.
Ojalá el hambre pudiera quitarse
frotándose el vientre, les dijo.
Sus pablaras tuvieron
el mismo efecto que la experiencia
y yo me pregunto cómo sería
resucitar a los muertos con un beso
o presionar una pintura con el dedo
diluyendo mis traumas en su río,
peces negros que se escapan.
Siento que la aguja de mi tatuaje
aprisiona tristezas
en los colores.
Pensamiento
de frutos
Las moras robadas
se desangran,
prefieren esa muerte
a ser poseídas.
De colonias heredamos
sentimientos esclavos.
Amar e invadir
se parecen al eclipse.
Viaje al silencio
Si dejamos de hablar
de nosotros,
del amor y la tristeza,
de triunfos y derrotas,
la vida se detiene.
Las flores niegan su polen
queriendo regresar
a la semilla,
el mar pide volver al cielo,
la brisa persigue
la rotación del mundo,
los átomos añoran un estallido
y la luna quiere
olvidar a la tierra.
Aparece el recuerdo
llamado muerte.
Amarga sabe la miel que vomitan las abejas
Un
huérfano es diferente
al
resto de las personas.
Nace en
el desierto,
lleva
arena en el corazón,
ve el
vacío en todos los paisajes,
la
distancia entre el muelle
y el
barco.
Entumecido
por el viento
Santo que escucha
pero no puede hablar,
postrado en una silla
espera que llovizne.
La lluvia entiende
a la montaña
cuando la recorre.
Sabe que de su silencio
se desprenden los dioses
y le ofrenda un lago
con peces dorados,
parecen un sol sin fuego
que devora la sombra.
Él piensa esto
mientras lo mecen.
¿Cuándo vendrá el agua
a desangrar su noche?
El
minero canta
Después de los carros con cuarzo,
saliendo de la cantera, se ve el oro.
Camino oscuro el del amor.
Cuando el volcán
escupe hacia el mar,
nace una isla.
Sin sexo, la tierra y el sol,
hicieron carne.
En la
casa del soldado
La mano acaricia el aire
donde estuvo su pierna,
la frente amanece y anochece
mojada por la lluvia.
El árbol sueña
y le nace un fruto
que tiembla y estalla.
Descabezado rueda
por el campo de girasoles
para esconderse
de San Jorge y Lucifer
que lo partirán como presa.
Peón por caballo, dijo el rey.
Ser plebeyo conlleva la tragedia.
Arrebatado
Tiro los dados
y caen sin números.
Los brujos
envenenaron el aire.
Hundo la mano
en la brasa
sin incendiarme.
Alguien me invita
al infierno.
En
distracción
Pisé una uva
que el verdulero dejó caer.
Esta fruta atestiguó
el incendio de Alejandría.
Según brega la historia
el dominio de lo sutil es temporal.
Pero si el cerillo transmite calor
igual que el núcleo de la tierra,
esa biblioteca arde dentro de mí
y yo puedo rescatar,
libro por libro,
hechas humo,
las obras de Sófocles.
La
llamada
Pidiéndole amantes,
el corazón le habló a mi cabeza
desde la sombra.
Yo en cambio le pedí silencio
y que me mostrara
el laberinto donde dormía.
Cuando se negó, rompí
su puerta con un latido,
los transeúntes lo escucharon,
y percibí una voz
que se iba apagando
en una vieja radio.
La sangre de mi cuerpo actúa
para otro espíritu.
El cuadro habló
“La imaginación
es más importante
que el conocimiento”,
fue la frase impresa
en el retrato de Einstein
que leí día tras día
al levantarme
para ir a la escuela.
Al terminar el secundario
me transformé en escultor:
hice una pollera de tres metros,
una bola de papel gigante
y un saquito de té hiperrealista.
Ofrecí una exposición
y fue mucha gente,
me sentí como la lengua
de un sapo
que muestra su alcance
y desaparece.
El
cuerpo en trizas
Cuando escuchamos
que las pestañas del sol
aplastan nuestra mente,
el atardecer ajeno
pasa a ser propio.
Siento en el silencio
la necesidad de agitar
una antorcha
que lleve a mi barco,
hasta el acertijo:
¿Qué planetas hay en mí
si formo parte del vacío?
La ballena come peces que no ve.
Un anochecer impronunciable
está hablando por mi boca.
Amante
La patria del sapo
es la hoja perdida
que duerme en el estanque.
Una mujer desnuda pone
mis manos en su corazón.
Los pinos nos miran,
el viento congela el lago
y el pájaro pescador cae.
El beso que no pregunta
es el que vence.
Secreto
Mi carne es como la de todos
pero soy uno frente al espejo.
La barba me cubre el rostro.
Cuando no la afeito
es boca que habla
ensombrecida.
El gato me observa
y luego sonríe.
Todavía no estoy preparado
para el misterio.













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